El ‘boom’ de los ultraprocesados

El ‘boom’ de los ultraprocesados

Estos alimentos manufacturados ganan terreno a los frescos en las mesas de todo el mundo. Una investigación en 19 países europeos arrojó que el 26,4% de las calorías adquiridas en los hogares provenían de ellos

De hambirentos a gordos

Migas, panes, huevos, carnes, frijoles o incluso arroces. Tés y cafés. En muchos casos, también fruta. En las últimas décadas los desayunos tradicionales, en los que tés y cafés hace tiempo que se hicieron un hueco, han mutado en muchas ciudades del mundo en festivales de cereales azucarados, batidos, bollos y galletas chocolateadas con listas de ingredientes eternas.

Y no es algo que ocurra solo en la primera comida del día: las dietas de millones de personas en todo el mundo abandonan sus patrones tradicionales, basadas en alimentos frescos, para consumir una gran cantidad de productos con un alto nivel de procesamiento, de larga duración y que no requieren apenas preparación.

“No hablamos simplemente de alimentos modificados, como el pan tradicional a base de harina, agua y sal, o los quesos hechos con leche, sal y algunos microorganismos para su fermentación”, explica Eurídice Martínez, investigadora de la Universidad de Sao Paulo (Brasil). “Los alimentos altamente procesados pueden ser extraordinariamente saludables y aumentar su durabilidad”, decía en una conferencia en septiembre Lawrence Haddad, director ejecutivo de GAIN(Alianza Global por una Mejor Nutrición). “Yo mismo crecí comiendo fruta enlatada, y eso puede ayudar”.

Lo que hoy llamamos ultraprocesados son en cambio, meras formulaciones de ingredientes —muchos de ellos de uso exclusivamente industrial

Estos productos, fabricados y comercializados en muchos casos por grandes multinacionales aportaron casi el 60% de las calorías consumidas por los estadounidenses entre 2007 y 2012. Las cifras son similares en Canadá o Reino Unido, pero aumentan rápidamente en todo el mundo. “Sin duda, ese consumo creciente es un elemento muy importante en la epidemia de la obesidad”, opina Alfredo Martínez, catedrático de la Universidad de Navarra y presidente de la Unión Internacional de Ciencias de la Nutrición. “Hábitos alimentarios como los mediterráneos, basados en pescados azules, frutos secos, frutas o verduras se han cambiado por las llamadas comidas rápidas”.

“A nivel mundial se ha observado una asociación entre el aumento del consumo de estos productos y la creciente epidemia de obesidad”

La Guía Alimentaria de Brasil recomienda hacer de “los alimentos naturales o mínimamente procesados la base de su alimentación”. Anima a utilizar condimentos como aceites, grasas, sal y azúcar “en pequeñas cantidades” y pide consumir pocos procesados [quesos, panes, carnes curadas…] o hacerlo como acompañamiento o ingredientes para preparar los frescos. Después, es tajante: “Evite los alimentos ultraprocesados”.

Pero la tendencia en todo el mundo es exactamente la contraria: cada vez recurrimos más a estos productos, independientemente de sus niveles de azúcares, grasas o sales. En ocasiones por desconocimiento o por falta de información. Pero hay muchas otras razones: no hace falta cocinarlos demasiado para comerlos, duran mucho más, son más fáciles de encontrar –cuando no están por todas partes– y, a veces, son bastante más baratos. Sin olvidar, tampoco, los efectos de la publicidad.

Fuente: IntraMed

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